Leer como una necesidad vital

La lectura se pone en disputa entre los influencers y los lectores.
En esta discusión no hay legitimidad en aquel que asegura que la
lectura hace mejores personas. Pero sí es legítimo que el hábito
de la lectura, más que cualquier otra cosa, es una necesidad que
ayuda a sobrellevar la vida. 

Robert Linares · 29/10/2025
Leer, lectura, libros
Recientemente María Pombo, que cuenta con 3,3 millones de seguidores, hizo un llamado a naturalizar el hecho de que haya personas que no les guste leer. A su vez aseguró que la lectura no te hace mejor persona. De antemano hago una confesión. Desconozco por completo a que se dedica y cuál es el producto que ella emite a través de su redes sociales. Por lo tanto: el sujeto de María Pombo, no solo que me tiene sin cuidado, sino que es lo menos que importa en todo esto. Entiendo perfectamente que la dinámica de las redes sociales es esa y más cuando sostienes una comunidad tan grande, decir algo que de entrada sabes que va a generar polémica, hacer que todos hablen de ti y que tus estadísticas aumenten exponencialmente. Bajo mi criterio, es un juego perverso, pero es el juego que prima por estos tiempos y que en cierta medida todos nos prestamos y decidimos jugar. 
Es totalmente cierto que leer no convierte a nadie en mejor persona. Incluso, es necesario que pensemos qué es ser una buena persona. Es verdad que la lectura por sí misma no nos garantiza nada. Pero la lectura como hábito no es tan simple y sencillo como algo solo de gustos. Nadie se acerca a la lectura, independientemente de los textos que consuma, como una cuestión de gustos. Leer no es como ir a la playa o a la montaña. Leer es, sin duda alguna, una necesidad. Es la búsqueda constante e insaciable de respuestas que solemos entender que son necesaria para nuestra vida, la lectura más que un gusto, es una necesidad vital, acercarse a un texto en primeras instancia puede ser un salto a un abismo que nos lleve por diversa aventuras que nos forman no como personas, sino como seres humano. Ante esto hay que decir que si no hay maldad no hay manifestación de humanidad, en mi caso prefiero más humanos que buenas personas. 
Pero aún cuando no se practique la lectura como un hábito y en el caso de que no pertenezca a la cotidianidad de cada quién, sigue siendo necesaria. Porque la pregunta que cabe hacerse es: ¿Qué seríamos nosotros, como especie, sin nuestros mitos y nuestra fantasías? No hay posibilidad de estimular la imaginación y el pensamiento sin adentrarte en el mundo de otras personas, es imposible no leer la Ilíada de Homero y no identificar nuestros mitos populares o nuestros mitos individuales, el realismo mágico de García Marquez, es una radiografía de las realidades y mitologías de la América hispano parlante, pero Hermann Hesse no hace otra cosa que buscar respuestas en las preguntas que motorizan nuestras vidas.
Intentar menospreciar a la lectura es cuanto menos una temeridad. La tragedia real pasa porque abandonemos la lectura como un refugio en medio de un vida que a diario nos presenta lo vacío como una opción. No puedo dejar de conmoverme, conseguirme y conseguir a los míos en los textos de Benedetti. No puedo yo no identificarme con los personajes de Leonardo Padura o de Roberto Bolaño, y probablemente no tengan nada que ver conmigo pero a su vez tienen todo que ver. No es posible leer el poema de Antonio Machado, “El crimen fue en Granada” y no sentir pesar, porque ahí nos relata no solo el fusilamiento de García Lorca, y que Machado reivindique a uno de los grandes de la poesía y las letras, sino que nos dice con elegancia y precisión que lo que sucedió en Granada fue una puñalada a la yugular de la cultura española.
Borges respondió con absoluta contundencia ante la pregunta de ¿por qué escribía? Porque leo, leer es mucho más importante que escribir. La escritura funciona casi como un desahogo de lo que vas acumulado mientras se lee. Yo escribo casi como un hecho obligatorio para poder sacar todo lo que llevo dentro. Nada de lo que escribo fuese posible sin leer. Sábato respondió en la misma línea ante esa pregunta. La lectura es mucho más importante y la disfruto más que la escritura, porque en lo primero estoy ante los fantasmas de otros, mientras que cuando escribo tengo que luchar con los míos, esto funciona como un ejercicio catártico. En otras palabras, a lo que se refería Borges y Sábato, es a la náusea de la que hablaba Sartre o la peste de Camus. 
No sería descabellado asegurar que la lectura hace de la escritura una consecuencia. Es legítimo que no haya un gusto por la lectura, es legítimo asegurar que nadie es mejor que el otro por haber leído. Pero lo que sí es cuanto menos llamativo es que haya personas que no tengan la necesidad de leer, de entrar en esa búsqueda infinita donde la lectura te conduzca a sectores de tu psiquis donde nunca habías estado, que tu pensamiento crítico sea amplio y esté estimulado constantemente.
En el mundo actual se han naturalizado muchas cosas que atentan en contra de los seres humanos, como el racismo, la homofobia, la xenofobia. Es muy común ver comentarios racistas y desprovistos de cualquier sensibilidad para con el otro. Se hacen con total naturalidad y pertenecen a los grupos de amigos que generan las risas y el regocijo de todos. Ese tipo de acciones en contra de las minorías o sectores históricamente discriminados son mucho más peligrosas que una discusión sobre un libro o un tema en específico que deviene de una lectura. Creo que el naturalizar la no lectura no le hace bien a nadie. Sino todo lo contrario, hay que estimular cada vez más que la gente lea. Es la única forma, no sé si de conseguir personas mejores o peores y de verdad que en esos términos las personas me importan bastante poco. Pero lo que sí es verdad es que la única forma de conseguir la libertad es con una lectura lo más amplia que se pueda. 
El 10 de mayo de 1933 en Berlín se llevó a cabo uno de los hechos más despreciable, de los tantos que acumularon los nacionalistas alemanes: se quemaron libros que se consideraban “anti-alemanes”. Este hecho que en su momento se le tomó como una manifestación de unos estudiantes enardecidos, no eran más que ese hecho simbólico que relata Machado en su poema que le dedica a Federico García Lorca. Con esas fogatas enormes de libros no solo se le enarbolaban la banderas de lo alemán y solo lo alemán, que ya eso es muy grave de por sí, sino que se anula cualquier pensamiento de cualquier escritor que sus obras estuvieran en esa enorme fogata de libro. Lo que devino de ahí en más ya es historia. 
Es acertado decir que leer no te hace ni mejor ni peor, simplemente te hace, y considero que ya eso es más que suficiente. Lo que debemos hacer con plena conciencia es naturalizar la lectura, que se masifique y que sea esto parte de nuestra vida; qué la lectura sean tan fundamental y que siempre sea un refugio seguro en todo momento.

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