La película más política de su obra y a la vez la más satírica, es verdad que la referencia más clara cuando se habla de Stalin Kubrik, es la “Naranja mecánica”, pero “Teléfono Rojo, volamos hacía Moscú” o “Dr. Strangelove” es una de esas películas que no dejan indiferente a nadie ante semejante obra de arte. 
Mezclando, sin ningún tipo de reparo, el humor irónico y la crítica política, es un film que te enseña como se puede hacer cine con alta carga política y social sin dejar de lado el humor y la sátira. En plena guerra fría y en medio de las tensiones constantes entre la Unión Soviets y los Estados Unidos, Kubrik consigue con este rodaje poner en su justa dimensión lo que sucedía tanto en el Kremlin como en Washington. 
La grabación de la película en blanco y negro es un claro mensaje del director. En tiempos en donde se ha normalizado la política de espectáculo, esta película es un cable a tierra y un lugar seguro para entender no solo qué ocurría en plena guerra fría, sino lo que está ocurriendo hoy en día.

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