Guía para hacer un herbario
Ernesto Lorenz · 2/12/2025
Hace poco en Dosis 404 hicimos una breve reseña del herbario de Emiliy Dickinson. Recordé de esa manera mi propio herbario, uno que empecé en 2021 cuando me interesé por el mundo de la botánica, resabio de aquellos intereses en los que indagamos en la pandemia.
Siempre está bueno elegirse algún hobbie que funcione de manera terapéutica. En algunos casos puede ser un taller de cerámica; en otros, algún deporte. Pero siempre con la intención de romper con la rutina cotidiana, de despejar la cabeza luego del laburo y conectar con otros intereses. La botánica también es una buena opción. Armar un herbario, una colección de plantas desecadas e identificadas, nos sumerge en el detalle de una tarea, en su minucioso universo. En principio la idea de hacer un herbario tuvo un propósito más bien científico, como investigación, pero está lleno de casos en los que se lleva a cabo uno solo por interés personal, como en el caso de Dickinson.
Todos los pasos a continuación son pensando en realizarlo de manera casera, a partir de elementos con los que cualquier persona puede contar de manera sencilla. También contemplando hacia el final la idea de que cada uno explore sus propias opciones por fuera de los pasos a seguir.
Materiales a usar:
• Papel de diario
• Tijera
• Bolsa
• Varios libros
• Cinta de papel
• Hojas A4 o cuaderno
• Tijera
• Bolsa
• Varios libros
• Cinta de papel
• Hojas A4 o cuaderno
Paso 1: recolección de plantas
Empecé recorriendo mi propio barrio: en aquel momento, Parque Chacabuco. Salía con una bolsa y una tijera para cortar de manera más sencilla desde el tallo. Recolecté las hojas y flores que más me interesaban y las iba guardando, siempre tratando de no agarrar ninguna que estuviese muy húmeda. No recomiendo salir a recolectar al día siguiente de un día lluvioso porque la humedad es un problema para el siguiente paso.
Paso 2: secado y prensado
Una vez que juntás todas las flores y hojas, hay que colocarlas cada una por separado entre páginas de diario. En mi caso, una prensa a base de libros era suficiente, pero algunas personas elaboran una prensa mejor armada con dos tablas de madera. Para este tutorial menciono solo lo más sencillo para hacer. Agarrás una pila de libros lo suficientemente pesada para que haga presión, la colocás arriba de esas hojas y flores separadas entre páginas de diarios y las dejás al menos durante 1 semana.
Cada 2 o 3 días se recomienda revisar cada planta por si está muy húmeda y evitar que se pudra. Revisando también que no aparezca ningún bicho entre ellas. Si era necesario cambiarle a alguna el papel de diario y ya no tenía más, usaba servilletas comunes como otra alternativa.

Paso 3: montaje y clasificación (según preferencias)
A la semana, una vez ya lo suficientemente secas y aplastadas, viene la parte de pegarlas en la hoja. Se puede usar hojas A4, aunque en mi caso usaba un cuaderno. Lo que hacía primero era agarrar un pedazo de la cinta de papel y cortarla en tiras finitas. Más que nada para que al pegarlas se use solo lo necesario y no tapar visualmente demasiado la planta con la cinta. Una vez cortada la cinta, colocás la planta sobre la hoja y la pegás.
Por lo general, en los herbarios, se clasifican las plantas que se colocan con distintos datos: el lugar donde la conseguiste, la fecha y el nombre científico de la planta. Esto se anota en algún extremo de cada hoja respectivamente. ¿Cómo hago para saber el nombre de cada planta? Hay foros e incluso aplicaciones en las que subís una foto y alguien de la comunidad te responde cuál es exactamente.

Paso 4: hacerlo tuyo
En verdad, este paso de clasificarlas es solo para aquellas personas que le interesen. Se pueden explorar distintas opciones a la hora de pensar un herbario. Por ejemplo, en el mío nunca le coloqué esta clasificación a cada una. Lo que hice fue un trabajo conectado con la literatura. A cada planta le asigné y coloqué un poema que pegué en la hoja del cuaderno. El criterio para elegir el poema era siempre usar poetas latinoamericanos. Así he seleccionado de Gabriela Mistral, Susana Thénon, Enrique Lihn, Adélia Prado, entre otros.


Las posibilidades son diversas. Del mismo modo podría haber hecho un juego de collage en cada página. Me parece interesante la idea de que un herbario no sea exactamente tal cómo fue pensado en un principio, con el rigor de la investigación, que sea más bien algo de lo que uno se puede apropiar. En definitiva, que sea como cualquier hobbie, un ejercicio de exploración.

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