Malcolm Cowley, el hacedor
de la literatura estadounidense
Robert Linares · 28/11/2025
Es fácil determinar que la literatura norteamericana tiene una natural influencia inglesa. En cierta medida, esta afirmación es cierta; la conexión histórica así lo avala. Pero no hay que olvidar que en todo el norte de América la influencia cultural no es solo inglesa, sino todo lo contrario, han intervenido diversas culturas que han ido moldeando de cierta forma la identidad cultural norteamericana.
A principios del XX se consideraba, por lo menos en los Estados Unidos, la literatura como un hecho provincial. Esto presentaba un inconveniente identitario de las formas, de los discursos y de la manera de escribir de sus autores. No fue sino hasta los años 30 que Malcolm Cowley, editor de The New Republic, una revista de izquierda, se dio a la tarea de unificar, darle un sentido y, sobre todo, una identidad a la literatura norteamericana.
Cowley no se distanció nunca de la política. Militaba mientras escribía y se involucró en lo que denominaron en Estados Unidos la “política radical”, que no era otra cosa que estar estrechamente vinculado con las ideas de izquierda y ser un defensor del marxismo, como casi todos los intelectuales de la época. Se convirtió en el historiador de la “Generación perdida”, un grupo de escritores que en su mayoría se radicaron en París y que pasaron a ser la nueva cara de la literatura norteamericana. Aparecía de esa manera un sentido nacional dejando de lado esa idea de que los escritores solo se limitaban a sus provincias.

La política y la literatura
Para ese momento se puede decir que, aunque hoy por hoy parezca una fantasía y hasta una distopía, en los Estados Unidos había una primavera de izquierdas, entendida en el contexto de la política norteamericana. Es preciso recordar que hasta el año de 1920 gobernó “Teddy” Roosevelt, quizás el presidente más progresista que ha tenido los Estados Unidos de Norteamérica. Incluso fue creador del único partido progresista de ese país. Esto que parece un dato absolutamente irrelevante es fundamental para entender lo que luego vendría. En los años de la “Gran depresión” y en vísperas de una guerra, los escritores norteamericanos surgieron con un nuevo estilo y con ideas claras, con discursos que estaban a la par de los momentos históricos que vivía no solo el país sino el mundo entero.
Cowley escribiría lo que fue una crónica de los escritores norteamericanos como Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald, John Dos Passos, Gertude Stein, entre otros. Cowley en su texto “El regreso del exilio” relató la estadía de los que en el futuro se convertirían en la columna vertebral de la literatura norteamericana. Una generación que se crió en París, rodeados de la intelectualidad de la época, de las discusiones airadas y el intercambio de ideas en los bares de la capital francesa.
Malcolm Cowley, ese editor de ideas de izquierda, se convirtió rápidamente en una referencia a la hora de descubrir los nuevos talentos que aportaran al canon de la literatura de los Estados Unidos. Fue el gran descubridor y promotor de escritores como Jack Kerouac, Jonh Cheever y Ken Kesey. Sin embargo, lo que quizás fue su acto de mayor referencia, y que lo catapultó como el creador de la literatura de los Estados Unidos, fue hacer un esfuerzo por revitalizar la carrera de William Faulkner, quien había quedado en el ostracismo después de la Segunda Guerra Mundial.

Norteamérica también tiene su boom literario
En una entrega anterior en Dosis 404 hablamos a groso modo de lo que han sido los movimientos literarios más importantes de América Latina, cuestión que devino en el más importante y el más influyente que ha surgido hasta la época. Se puede decir que Cowley ha sido el mayor motivador y cultivador, no solo del talento de los Estados Unidos, sino que fue el gran responsable de que haya una literatura puramente norteamericana. Con sus naturales influencias inglesas o anglosajonas, pero también sin perderse los movimientos que se gestaban en lo que para ese entonces era la meca de la intelectualidad en occidente. Todo los que se pensaba y se discutía o se hacía en otros campos del arte se concretaba en París.
Pero quizás la tarea más ardua que tuvo que cumplir Malcolm Cowley fue mantener viva la literatura que lo antecedió a él como, por ejemplo, a Walt Whitman, un escritor que contaba con un valor pero que se había caído en el olvido.
La obra y la influencia de Cowley es de gran dimensión. Solo hay que pensar que para su nacimiento en el siglo XIX, la literatura, el arte, el pensamiento en general en Estados Unidos estaba en un segundo plano. Quizás el autor más famoso y prolifero de ese siglo fue Mark Twain. Sin embargo, la idea que se tenía de la literatura de los Estados Unidos es que era “provinciana, atrasada, carente de público y de poco valor artístico”, tal como decía Gerald Howard en referencia a la literatura de la época.
Pero si bien la literatura de los Estados Unidos si se le compara con otros movimientos de iguales características es relativamente nueva, es una literatura que se ha forjado en la sinergia entre la narrativa fantástica y las novelas policiales, donde la política no ha ocupado un papel determinante en lo se recoge en la obra hasta el momento.
Si es verdad y esto tiene una estrecha relación con la influencia francesa y el nacimiento del existencialismo como un movimiento que no solo se pensaba, sino que se divagaba a través de los libros. Este pensamiento se puede ver reflejado en la obra de escritores como Ernest Hemingway, aunque con todas las posibilidades de equivocarme, según lo que dicta mi criterio, la mayor representación de la literatura norteamericana y en términos artísticos en la influencia y en la profundidad de sus textos es la de la “Generación Beat”, que vivió su esplendor entre los años 50 y 60.
Tan contundente fue el trabajo de Malcolm Cowley que uno de los más reconocidos de la “Generación Beat”, Jack Kerouac, fue descubierto y promovido por él. Kerouac y William Burroughs son quizás sus dos miembros más reconocidos. Ellos entre otros se convirtieron en unos escritores norteamericanos, aunque también contraculturales, en un momento, después de la Segunda Guerra Mundial, que la cultura predominante en el mundo era la que venía de los Estados Unidos. Su éxito radicó en promover una vida bohemia y rebelde pero que a su vez iba en contra del conformismo y materialismos de la sociedad norteamericana de la posguerra. Aún hoy se sigue esperando un nuevo movimiento y un nuevo Malcolm Cowley, que impulse a la literatura del norte de América. Seguro ya hay movimientos y nuevos escritores que aún esperan por ser descubiertos.

Recordá que si te gusta lo que hacemos podés suscribirte. De esa manera nos ayudas a seguir creciendo.





